Tengo razones para creer que quien diseñó este aviso, publicado por la ULA hace 16 años, pretendió ayudar a las madres y padres a decidir si deben o no amamantar a sus bebés. El diseñador interpreta que la madre, particularmente, está en una disyuntiva típicamente económica: 1) lo amamanto, con todo el esfuerzo que requiere, posiblemente efectando las otra actividades que realizo, incluso el trabajo ó 2) lo alimento con leche de fábrica (es de vaca normalmente, pero es sometida a tratamiento industrial) que cuesta algún dinero, pero quizás no importe frente a las consecuencias de 1). El diseñador, con cierta habilidad instrumental, le dice que amamantar es también una inversión que se retribuirá en los beneficios que menciona el afiche.
Insisto que este es un ejercicio económico, incluso si no se llegan a sacar las cuentas con dinero. Un ejercicio no económico sería, por ejemplo, que los padres decidan que amamantar es tan precioso como experiencia de vida que lo harán no importa cuanto tengan que "invertir" en eso. Eso sería económicamente irracional (según los clásicos de la economía, a mi juicio), pero humanamente divino!
Acá surgió el tema de la lógica democrática: Será que mi argumento es correcto si y sólo sí la mayoría está de acuerdo conmigo?
Qué opinan?

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